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miércoles, 17 de junio de 2009

Mágico, González


Reconozco que soy una persona seducida por la estética del inadaptado, por esos personajes que a pesar de su infinito talento merodean cloacas de distinta naturaleza y con todo y eso derrochan sentimientos de admiración; ay de mí, que me tenía por un iconoclasta y va a resultar que no soy más que un mitómano cualquiera de ese tipo que tanto detesto. Me viene de lejos: de los personajes de las novelas de Francis Scott Fitzgerald, Jay Gatsby y Dick Diver; de los detectives del género negro clásico, Philip Marlowe, Lloyd Hopkins y Samuel Spade; pero sobre todo por esos futbolistas que justificaban un sinfín de francachelas con un sólo instante, vetado para la inmensa mayoría de los "profesionales".

Y ahí le tienen, a la derecha, en una imagen que publica hoy la contraportada de El País, a Mágico González, ilustre componente de los talentos despreocupados, como Houseman, Best y otros muchos de mi santoral autodestructivo. Sin más, ¿nos tomamos una copita?

domingo, 10 de mayo de 2009

La tetera de Rusell

"Sólo un fanático o un imbécil puede ignorar lo bonito que es el juego del Barcelona, aunque anoche sólo disparara una vez a puerta. Que llegue a la final de la Champions supone la intervención de la justicia poética".

"Mi interés en que el Barça gane la Champions es doble, es estético y económico. He apostado una pasta por él. Pero me encantaría que tirara a puerta un mínimo de cinco veces. Si eso no ocurre, va a empezar a palidecer la belleza".

Dos reflexiones de Carlos Boyero sobre el partido del Barcelona contra el Chelsea, de las pocas que he podido encontrar en la que se deslizan matices a la "victoria" azulgrana. Yo no soy un fanático, ni mucho menos un imbécil, pero la justicia poética hubiera sido que el Barcelona hubiera quedado eliminado y que todo el mundo lo recordara como el verdadero campeón por lo hecho hasta entonces. Lo del otro día fue un ejercicio de hipocresía e interés múltiple.

A lo que el narrador del partido llamaba "decisiones valientes" del árbitro y "mezquindad" en el juego del Chelsea, el lenguaje exento de eufemismos le califica como "errores" y "competitividad". Apostó el equipo londinense por un juego menos vistoso que el del Barça, pero los borró del campo. Decían los afectados narradores que el conjunto catalán lo intentaba continuamente, pero los toques se sucedían en el medio del campo sin encontrar a nadie más allá; sólo les guardo un poquito de rencor, entiendo que la millonada que perderían en caso de que el Barça no jugara la final sería tremebunda, y tampoco podrían justificar dos semanas previas de programación especial.

Al igual que en la analogía de la Tetera de Rusell, los que nos salimos de la corriente somos tomados por "imbéciles o fanáticos", no tenemos a nuestro alcance vehículos oficiales. Por eso, dejo esto aquí para que dentro de mil años permanezca como palabra divina, guardándome las espaldas diciendo que es totalmente imposible demostrar la certeza absoluta de este escrito; al contrario que los apóstoles del buen gusto.

miércoles, 22 de abril de 2009

El Madrid

Muchos se esfuerzan en ejemplificar con el partido de ayer del Real Madrid contra el Getafe el estado de mediocridad en el que se encuentra el club merengue actualmente. Es todo lo contrario.

Partidos como los de ayer devuelven al Madrid su verdadera identidad. Carente de una filosofía hedonista como la impuesta en otros lugares por figuras sofisticadas elevadas a la condición de redactor de leyes, el equipo de Chamartín recurre a los instintos más primarios.

Su fútbol es limitado, pero triunfos como el de ayer no deben ser tomados por infames actos de racanería futbolística o condicionamientos tácticos. Se impone el verdadero ADN del club: la victoria. El vencer sí o sí, por encima de cualquier cosa, sin condicionantes y sin importar el método. La forma de lograrlo ayer es la de la propia negación a sentirse vencidos que muchos dicen que imprime esa camiseta.

Otros, a pesar de embelesar e hiptonizar con sus artes -no hay que olvidar que al Madrid cualquier etapa de llano se le convierte en el maldito Tourmalet-, tienen en su reciente ABC su propia condena. Para ellos el medio es más importante que el fin. Les ha dado sus mayores éxitos, se los seguirá dando, pero no les garantiza superar a su primitivo enemigo ni siquiera despegarse un poquito de ellos.

P.D. Perdonen a este humilde madridista retomar el blog de esta forma, pero ayer por la noche uno se sintió realmente orgulloso después de alguna decepción.

domingo, 25 de enero de 2009

Dignidad

Existe un hombre al que conocí, caminaba por nuestro estadio. Era un trabajador en un club de fútbol; estuvo un par de años. Los niños le llamaban Ramón Campeón.

Al contrario que en la letra de Dignity, de los Deacon Blue, el fulano más abyecto que ha pasado por el Real Madrid no se ha marchado para comprarse un bote y llamarlo Dignidad. O a lo peor sí. A lo peor aparece mañana en la portada de algún diario con un yate atracado en Ibiza bautizado como Nanín. Por ahora sólo sabemos que los servicios prestados al club le sirven para pagar fiestas en discotecas de moda a él, su prole y los chorizos a los que dio prebendas infinitas en uno de los equipos más importantes del mundo.

domingo, 16 de noviembre de 2008

Bajarse del carro

Dicen que Luis Aragonés tomó la decisión de prescindir de Raúl González Blanco durante la concentración de la Copa del Mundo de Alemania, una vez que el capitán por aquel entonces le empujó a sancionar a Villa y Albelda por llegar tarde al hotel después de un permiso. Dicen también que la vehemencia con que el entrenador atajó la intromisión del futbolista fue de órdago. Por si no estuviera convencido con aquello, Aragonés decidió que no había vuelta atrás después de comprobar el comportamiento del 7 del Real Madrid durante un partido de clasificación para la Eurocopa; creo que aquel en el que Noruega humilló a la selección. El que nunca hace nada y sus pretorianos estaban condenados. Salió bien, no podía ser de otra forma teniendo en cuenta los antecedentes que dejaron estos insignes fulanos.

Despojado de la bandera patria, Raúl se anudó bien al cuello la del equipo blanco, autoconvencido de encarnar todo lo que representa el Real Madrid. Apoyado además por una corte de propagandistas mediáticos, acapara funciones ajenas a su labor en el terreno de juego.

Dada la situación del Real Madrid, alguien debería acabar con el mesianismo de este tipo, poseedor de licencias infinitas para visitar al presidente y aconsejar los movimientos que debe dar el club. La entidad de La Castellana quema el talento mientras blinda a rémoras del pasado. Ahí siguen Raúl, Guti y Míchel Salgado, superpuestos sobre el resto por no se sabe qué razón sentimental. Dicen representar valores, y uno no sabe distinguir bien si esos valores son los del Real Madrid, los suyos propios o los que ellos mismos entienden como esenciales en el club. Mientras, te convences más de que viven en un estado policial basado en que lo que no encaja con ellos tampoco lo hace con el Real Madrid.

"Aquí mando yo", debería decirles alguien. Alguna persona que vele por el club. Y, entretanto, si se echa un vistazo al eterno rival, se comprueba cómo han sabido imponer una filosofía de club por encima de todo lo demás.

Cada vez entiendo más a la enorme parroquia de seguidores de Raúl. En un deporte en el que el talento es lo que marca la diferencia, él es como el resto -millonario, eso sí-, pero igual a los demás. Un buen futbolista, a secas, que usa como recurso principal lo que podría usar cualquier mortal: la lucha, el esfuerzo, la garra... El recurso de los que no tienen nada más que ofrecer. "Es uno de los nuestros", parecen corear los aficionados. Vela por ellos, mientras siguen alimentando al monstruo.

Igual es una coincidencia, o puede que tan sólo un alarde de oportunismo poe parte de los muchos chupópteros -ya me tardaba el soltarlo- que pueblan el pesebre del periodismo deportivo de este país, pero ya se empiezan a oír voces disidentes en el Raulismo oficial. Se empiezan a bajar del carro desde las radios y páginas de los diarios.

domingo, 21 de septiembre de 2008

'Lillywhites'

Sirva este texto como aliento a los Lillywhites, los aficionados del Tottenham Hotspur -entre los que me incluyo-, que sufren un inicio de temporada complicado en la Premier. Hoy, los de Juande Ramos volvieron a empatar, esta vez frente al Wigan.

Una tarde, en la barra del Bunch of Grapes, escuché el diálogo que mantenían un hombre indignado y un hombre desolado.
-Tú y yo somos judíos -dijo el hombre indignado.
El hombre desolado asintió levemente, con la mirada clavada en el fondo de la pinta.
-Tú eres judío -insistió el indignado-. Tú eres judío -repitió.
El rostro de la desolación se mantuvo en silencio.
-¿Tú sabes lo que significa ser judío? ¿Tú conoces la historia de los judíos?
El desolado hizo un gesto de impotencia.
El indignado crispó la boca y los puños.
-Tú eres judío. Entonces -casi escupió- ¿cómo puedes ser del Arsenal?
El desolado siguió silencioso, masticando su espantosa traición.

El fútbol es un asunto de la máxima gravedad en Londres. Como dijo el clásico, el fútbol no es un asunto de vida o muerte: es algo más serio que todo eso. (...) Aunque uno no sienta especial interés por las cuestiones balompédicas, suele acabar sabiendo cuál es su tribu y cuáles son sus colores. O al menos cuáles no son sus colores. Y si uno es judío, lo propio es ser blanco como un lirio, ser un lillywhite, ser un spur. Forzando las cosas, se puede ser un don, incluso un hammer, pero jamás un gooner.

Historias de Londres. Enric González. RBA.

lunes, 1 de septiembre de 2008

Football is coming...

El fútbol ha vuelto, y menos mal. Por muchas cosas: por las tardes con los coleguillas en los bares, por las discusiones del lunes, por las crónicas de los periódicos... Para ilustrarlo Three lions, de los Lightning Seeds, la canción que compusieron para la Eurocopa de 1996 en Inglaterra y que retomaron para la Copa del Mundo de Francia, dos años después.

lunes, 30 de junio de 2008

El recuerdo

Vienen a decir que la memoria funciona por asociaciones. Somos incapaces de recordar qué hicimos ayer por la tarde, pero, en cambio, recordamos perfectamente el primer beso, el primer... ejem. y tal, parafraseando a Luis; pero cualquier aspecto aislado, incluso cuando tenemos que estudiar, nos resulta tremendamente complicado.

Seguro que muchos recuerdan perfectamente qué hicieron el día de los atentados del 11-M en Madrid. Rememoramos cada instante de aquel día porque todo quedó asociado a la tragedia. La hora a la que nos levantamos, lo que comimos, cómo nos enteramos de los que estaba pasando; un sinfín de detalles.

Con el fútbol pasa igual, por muchas cosas. La principal porque es un deporte tremendamente emocional. Aunque España no hubiera ganado la final, todos recordaríamos en detalle qué hacíamos la tarde que aplastamos a los rusos o el día en que Casillas mandó a los italianos de nuevo tras los Alpes.

Podemos acumular datos en la memoria: Italia ganó el Mundial de España y el de Alemania; Grecia la Eurocopa de Portugal; o Alemania la Copa del Mundo del 90. Da igual. Lo bonito, el decir: "Joder, el día que Silva le metió el tercero a los rusos me levanté a las mil y me comí un bocadillo que te cagas en el bar de abajo, y...". Ésto está reservado para los grandes.

Raúl, la copa se mira...

Qué alegría. Qué gusto da que hasta a los más descreídos como yo de vez en cuando les tiren abajo sus prejuicios. Habrá que analizar con detalle todo lo que ha sucedido estas últimas semanas en Austria y Suiza, pero ha quedado demostrado que el fútbol, a veces, es justo. No entiende de esos asuntos este deporte; con la victoria española él mismo es el que ha ganado, después de permitir un sinfín de canalladas.
El triunfo es de unos futbolistas fantásticos y de un seleccionador que ha sabido que la única forma de conseguir esto era dejando hacer a ésos jugadores lo que mejor saben.
Quedaron atrás, a ver hasta cuándo, las confabulaciones palaciegas de algunos, nunca compensadas sobre el terreno de juego.
Raúl, la copa se mira pero no se toca.

domingo, 29 de junio de 2008

Hacedlo por los que no llegamos

Este spot está destinado a la selección argentina, pero da igual. El mensaje es el mismo: 'Haganlo por los que no llegamos'. Por los que no llegamos y por todos los demás. Pero hacedlo, por lo que más queráis.

domingo, 22 de junio de 2008

La culpa fue de Arshavin

Rafael Tapounet escribió en una ocasión un artículo en El Periódico de Catalunya titulado 'La culpa fue de Altobelli' (no lo he encontrado en la hemeroteca y no tengo demasiadas ganas de escanearlo). En él sostenía que el mayor recuerdo del Mundial 82 que ganó Italia reside en las miles de muchachas españolas que sucumbieron a los encantos de los italianos desplazados a nuestro país para celebrar la victoria de su selección, culminada en la final frente a Alemania con el gol de Altobelli (el tercero, en el minuto 81).

Si obviamos este detalle, el mayor recuerdo futbolístico de aquel Mundial corresponde a la selección de Brasil, la verdadera ganadora en la medida que se ganó el recuerdo de los aficionados por su juego brillante y fantasioso. De Italia poco se puede rememorar aparte del anciano presidente de la República en pleno éxtasis o la celebración del gol de Tardelli; el resto queda para los libros de Historia, pese a que Zoff levantara el trofeo.

Pues bien, en esta Eurocopa, es seguro que muchas jovencitas austríacas y suizas recuerden alguna noche de desenfreno con algún extranjero de paso, pero, en previsión de que las infames Italia o Alemania ganen el torneo (sí, Italia; no tengo demasiadas esperanzas a estas horas de la mañana), es más que probable que el recuerdo más bello y nítido de la competición recaiga en un ruso con pinta constante de niño ruborizado, con unos perpetuos coloretes en las mejillas.

Qué manera de jugar al fútbol la de este tipo ayer por la noche y qué pana le dio Rusia a la selección holandesa. Fue el partido del torneo y, probablemente, si vemos levantar la copa a algún italiano o alemán, sea el único recuerdo que nos quede de este comienzo de verano del 2008.

domingo, 1 de junio de 2008

'Le God'

Finalizadas las competiciones de clubs y en espera del más que probable bochornoso papel de la selección española en la Eurocopa, uno se distrae futbolísticamente con vídeos pasados. Paseando por Youtube, me detuve en uno de mis ídolos de la infancia. Un tal Matthew Le Tissier.

Le God, como le apodaban los hinchas del Southampton, se alejaba del patrón de futbolista inglés y puede que haya sido el jugador británico de mayor talento de las últimas décadas. Quizá porque también era medio francés (nació en una isla del Canal de la Mancha). No deja de ser curioso que el renacimiento reciente, y también durante los últimos veinte años, del fútbol de las islas haya venido de la mano de los franceses: Cantona les enseñó que al fútbol se juega mejor con el balón en el suelo y Wenger que da más resultado correr con la pelota que sin ella.

Disfruté muchísimo viendo a Le Tissier. Lo descubrí de pequeño, cuando Canal+, al poco de comenzar sus emisiones, empezó a televisar los partidos de la Premier. Mi abuelo, dueño de una típica taberna de aldea gallega, contrató el canal por pura visión empresarial. Él fue quien me advirtió de que no le perdiera la pista a un tipo espigado que jugaba en el Southampton. Los años fueron pasando, Le Tissier fue ganando kilos pero su fútbol no se resintió una migaja, frente a todos los apóstoles del atletismo. Se retiró con la misma camiseta con la que yo le vi sus primeros partidos y dejó momentos increíbles. Una curiosidad: sólo falló un penalti en toda su carrera. Y los tiraba todos.


sábado, 10 de mayo de 2008

Un tipo genial

Tomo el título de la película de Bill Forsyth, que guardo en el recuerdo por la maravillosa banda sonora que compuso Mark Knopfler, para referirme al bueno de Frank Rijkaard y su cercana salida del Barça.

Los medios se han hartado esta semana de reproducir la respuesta que emitió Johan Cruyff cuando le cuestionaron acerca de la conveniencia de contratar a su compatriota para el banquillo culé. "Es bien persona", dijo el hombre a un chupa-chups pegado.

Su paso por el Barça no ha hecho más que ahondar en el estilo que situó al equipo catalán entre los grandes conjuntos de la historia de una vez por todas. A mí no ha hecho más que afianzarme en la convicción de que los equipos grandes no necesitan iluminados y grandes egos en los banquillos. Requieren buenos tipos que hayan pasado una etapa exitosa como jugadores y hayan aprendido que no es apropiado imponer sus ideas sobre el talento que atesoran en sus plantillas las formaciones punteras. Tipos con la habilidad necesaria para gestionar un grupo, líderes al fin y al cabo. Algo como lo que hizo Del Bosque en el Madrid durante la etapa galáctica de Florentino.

Ahora este tipo genial se va. Él sabía que terminaría haciéndolo; sabía, como futbolista, que los jugadores tienen la última palabra.

Que usted lo siga bien, Frank.

+Frank. Enric González. El País.

viernes, 2 de mayo de 2008

¿Te lo imaginas?


Con todo este fenómeno de la individualidad tan de moda estos días, los de Nike se han marcado una campaña bastante chula. Todo el mundo puede ahora personalizar su periódico, sus pantalones y hasta la pizza que pide por teléfono. El famoso 'You' o 'Tu' que se cuela como prefijo en casi todo. Los creativos de publicidad no se han estrujado mucho los sesos y siguen con la línea. Es posible, además, que todos los anteriores hayan salido de la mente de algún publicitario.

Por cierto, ya que hablamos de publicitarios y especies similares, la factoría HBO acaba de parir otra nueva maravilla. Se llama Mad Men y en breve la estrenarán por el satélite. La vitola de la cadena que apostó por Los Soprano ya da garantías.

jueves, 1 de mayo de 2008

El diablo más rojo

Para muchos, Paul Scholes cerró el martes de un potente zapatazo una etapa brillante del Barcelona. Puede que para la misma cantidad de gente en este país el recuerdo de este futbolista excepcional quede ligado para siempre a ése golazo y sus repercusiones en el club culé. Sería un error.

Scholes, o Scholesy, es la clase de jugador que aparece cada mucho tiempo, por talento y singularidad. Parece vivir incómodo con el momento que le ha tocado vivir del fútbol, globalizado y convertido en un fenómeno planetario. No cabe duda de que se sentiría feliz jugando hace 20 o 30 años, y esto no quiere decir que ahora no lo sea. Porque estoy seguro de que a Scholes lo que más le divierte es jugar.

Cercano a su despedida, el diablo más rojo es el mejor centrocampista aparecido en el fútbol desde la retirada de Schuster. Es la personificación de que en el fútbol todo puede cambiar, excepto el juego. Por mucho que nos vendan burras, los que saben jugar son los buenos.

La semana pasada, Jordi Quixano escribió un reportaje fantástico de este inglés pelirrojo:

-'El latido del United'. Jordi Quixano. El País.

martes, 22 de abril de 2008

El precio del dinero

El otro día, a Luis Aragonés, una buena señora le preguntó por los sueldos de los futbolistas (está en el minuto cuatro, más o menos). Cayó en el reduccionismo de siempre: "Cobran mucho por darles patadas a un balón...". Lo de siempre. Debía de ser una de las preguntas más previsibles.

Ahora fijaos en esta información de El País. Quién piensa en estos putos fenicios, quién compara a estos con el currito de la calle, con el que actualiza libretas en la oficina del barrio, con la cajera del súper o conmigo mismo.

Los futbolistas, los que cobran muchos millones, los buenos de verdad, ganan en proporción a su talento; habrá otros que no. Los malandrines de la información de El País cobran según el veneno que llevan dentro.

jueves, 3 de abril de 2008

Escucha, Rafa

Canal+ emite cada cierto tiempo un programa fantástico llamado Informe Robinson. Se lo recomendaría a todo el mundo, incluso a aquellos a los que no les gusta el fútbol o el deporte. Lo haría de la misma forma que recomendaría leer todo lo que escriben Santiago Segurola sobre fútbol o Diego Manrique sobre música. No importa que no interesen los temas en particular, es recomendable leerlos por el placer del texto. Con este programa pasa lo mismo, está tan bien hecho que habría que verlo aunque tratase sobre el ecosistema del escarabajo pelotero.

En uno de los últimos programas Michael Robinson reunió a las leyendas auténticas del Liverpool con los jugadores actuales. "A mí me gustaría solamente ver algo de la vieja filosofía del Liverpool y si tienes un gran grupo de jugadores, permite que se expresen en el campo, escoge cada semana tu mejor equipo, deja que se compenetren... No creo que el juego haya cambiado tanto ni que sea tan exigente físicamente..." Quien habla es Graeme Souness, posiblemente el futbolista más importante y recordado de la historia de éste club inglés.

El fútbol es algo sencillísimo, de ahí que tenga tanta aceptación. Lo que ocurre es que algunos quieren convertirlo en algo extremadamente complicado.

sábado, 8 de marzo de 2008

El centenario de la 'Bienamada'

La Bienamada, el Inter de Milán, cumple 100 años. No puede existir sobrenombre más bonito para un equipo de fútbol, en el que se concentran buena parte de las peculiaridades de este club acaparador de desdichas pero, al mismo tiempo, el segundo en cantidad de aficionados en toda Italia.

Enric González, confeso seguidor del Inter, ha escrito mucho sobra las paradojas de este equipo que a partir de ahora pasa a formar parte de los centenarios ilustres.

-El despilfarro del Inter.
-Glorias del Inter.
-Fin de siglo.

lunes, 18 de febrero de 2008

Gracias, viejo

Empecé a jugar al fútbol con 7 años, cuando entré en el equipo de mi pueblo, por aquel entonces conocido como Brigantium. Mi abuelo sólo me dio un consejo. Recuerda, me dijo, lo que comentó Di Stéfano en una ocasión: "Al fútbol se juega, no se corre. ¿O alguien escuchó alguna vez decir: vamos a correr al fútbol?".


No existe una frase que pueda resumir mejor en qué consiste el deporte del balón.

viernes, 8 de febrero de 2008

Zidane, el último partido

Por si no hubiera sido suficiente con la melancolía que me causó el final de 'Los Soprano', los de Canal+ dieron después un documental sobre Zidane. Y claro, me fui a dormir en estado de depresión severa.

Estuvo muy bien descubrir al Zidane del día a día, jamás me lo hubiera imaginado cantando o bailando y haciendo el gilipollas con Robinho. Se ve que en la vida es tan sorprendente como lo era en el campo de fútbol.

Me quedo con una frase del documental. Es del propio Zinedine: "He jugado al fútbol y punto; he jugado al fútbol por mi propio placer". Por el suyo, no por el nuestro; él no nos debe nada por el hecho de pagar una entrada o el abono al satélite, en todo caso, nosotros se lo debemos a él porque decidiera darle pataditas a un balón.

Zidane quedará en el recuerdo de los aficionados, en el recuerdo vivo por todo lo que nos ha hecho disfrutar. Recordaremos sus jugadas, controles, movimientos... Otros son carne del recuerdo frío de las estadísticas: goles, veces internacional, partidos jugados, palmarés... No logran la memoria del aficionado. Zidane sí lo ha hecho, y hubiera dado igual que no llegara a ganar ningún título. Seguiría siendo único e irrepetible.