
Scholes, o Scholesy, es la clase de jugador que aparece cada mucho tiempo, por talento y singularidad. Parece vivir incómodo con el momento que le ha tocado vivir del fútbol, globalizado y convertido en un fenómeno planetario. No cabe duda de que se sentiría feliz jugando hace 20 o 30 años, y esto no quiere decir que ahora no lo sea. Porque estoy seguro de que a Scholes lo que más le divierte es jugar.
Cercano a su despedida, el diablo más rojo es el mejor centrocampista aparecido en el fútbol desde la retirada de Schuster. Es la personificación de que en el fútbol todo puede cambiar, excepto el juego. Por mucho que nos vendan burras, los que saben jugar son los buenos.
La semana pasada, Jordi Quixano escribió un reportaje fantástico de este inglés pelirrojo:
-'El latido del United'. Jordi Quixano. El País.
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