
Las hay -las listas- de muchos tipos: las mejores películas, los mejores discos, los mejores rizadores de pelo...
Supongo que proliferan porque son sencillas de leer y, lo más importante, muy fáciles de escribir, no hay que ser un prodigio con el idioma. Sueltas las cuatro obviedades de turno propias de cualquier charlatán y prepárate, porque te puedes forrar. Te llamarán para congresos, escribirás libros y los más incautos incluso te tomarán en serio.
Naufragando por internet he encontrado dos listas sobre los blogs. Una es el Decálogo del bloguero con éxito, de Enrique Dans, y la otra son Diez razones para no escribir un blog, de un colgao cualquiera.
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